Sensores en el ganado, cultivos de patata sin suelo y mapas de fertilización variable marcan el nuevo rumbo tecnológico del campo alavés
El sector agroalimentario alavés se encuentra en pleno proceso de transformación para asegurar su futuro. El Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, a través de Neiker, ha puesto en marcha un paquete de 13 iniciativas estratégicas que movilizan una inversión superior a los 2,5 millones de euros.
Este plan para el sector primario vasco combina la vigilancia sanitaria, la agricultura de precisión y la mejora genética para incrementar la rentabilidad y la resiliencia de las explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales de Álava ante el cambio climático.
«Estas iniciativas buscan transferir resultados que contribuyan a mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reforzar la sanidad animal y vegetal y garantizar la sostenibilidad de los sistemas productivos«, destaca Olatz Unamunzaga, directora general de Neiker.
Ensayos a largo plazo
El corazón de la investigación sobre el terreno se concentra en la red de parcelas experimentales Baltsan. En las fincas alavesas de Arkaute, Zambrana e Iturrieta, los investigadores evalúan de forma continuada el efecto real de distintas prácticas de cultivo y manejo ganadero. En estos espacios conviven ensayos de frutales de cáscara, bancos de variedades de manzano de sidra y viñedos con resistencia genética a hongos, además de comparativas de fertilización y pastoreo rotacional.
Interior de los laboratorios de Neiker. Javier Larrea
Por otra parte, la iniciativa EnviroEuskadi desarrollada junto a AZTI y el Basque Food Cluster, trabaja directamente con bodegas y empresas alavesas para medir la huella ambiental de la cadena alimentaria mediante la metodología europea PEF, permitiendo a los productores identificar mejoras y acreditar su sostenibilidad de manera fiable.
Vigilancia sanitaria frente a amenazas
La sanidad animal y ambiental representa otro pilar crítico en el territorio. Neiker, en coordinación con la Diputación Foral de Álava y el Departamento de Salud, desarrolla programas de vigilancia bajo el enfoque One Health. Estas actuaciones vigilan la influenza aviar, las resistencias antimicrobianas y enfermedades de la fauna silvestre.
El control de vectores ha adquirido especial relevancia, incrementándose exponencialmente la revisión de garrapatas y el seguimiento del mosquito tigre en el entorno local. Asimismo, los expertos mantienen una vigilancia estrecha sobre la dermatosis nodular contagiosa en el ganado vacuno, cuyo riesgo actual es bajo.
La tecnología digital se alía con la ganadería mediante sensores instalados en animales de las explotaciones ganaderas. Estos miden en tiempo real factores como la temperatura, la humedad o el nitrógeno del purín y gracias a su GPS integrado, ayudan a planificar el pastoreo.
A través de estos dispositivos climáticos y de comportamiento, se ha consolidado un modelo predictivo capaz de anticipar el 81% de las caídas de producción de leche con hasta 72 horas de antelación. Esta tecnología se complementa con el análisis de consanguinidad para proteger las siete razas ganaderas autóctonas vascas y mantener sus niveles lo más bajos posible.
El Plan Patata y otros cultivos alaveses
La protección vegetal tiene su núcleo en la certificación y diagnóstico. El laboratorio de sanidad vegetal de Neiker realiza miles de determinaciones para garantizar la pureza de la patata de siembra y el cereal, reforzando este año la vigilancia frente al nematodo de la madera del pino. Ligado a esto, el Plan Patata busca reducir la dependencia exterior multiplicando minitubérculos mediante aeroponía (cultivos sin suelo) en instalaciones controladas para duplicar la producción.
Además, han empleando también cámaras hiperespectrales en la finca Faro de Iturrieta que detectan el virus Y con un 97% de acierto antes de que sea visible.
La adaptación de nuevos cultivos es otra realidad palpable en las distintas comarcas del territorio. En la Llanada Alavesa se testan hortalizas y leguminosas como la cebolla o el puerro; en los Valles Alaveses se apuesta por frutos de cáscara como el avellano; mientras que en la Rioja Alavesa se analiza la viabilidad de frutales como el melocotón y la cereza. Estas acciones se realizan en sintonía con el sector, como con la Unión Agroganadera de Álava (UAGA) en las primeras plantaciones comerciales de cebolla.
«Son proyectos que nacen de la escucha activa al sector y con vocación de impacto real»
«Son proyectos que nacen de la escucha activa al sector y con vocación de impacto real», afirma Unamunzaga para definir el espíritu de la transferencia tecnológica en el agro alavés. Algunos se enmarcan en el plan de transferencia Berritzen, otros forman parte del eje ‘Agritech’ para acelerar la incorporación de tecnologías avanzadas y otros responden al enfoque One Health, que integra la salud animal, ambiental y humana para anticiparse a nuevos riesgos, destaca la directora general de Neiker.
NEIKER Cedida
Sostenibilidad y recursos
La eficiencia en el uso de insumos se gestiona de forma matemática. En colaboración con la cooperativa Garlan, se han diseñado mapas de fertilización variable que ya se aplican en 74 parcelas y 330 hectáreas de la Llanada Alavesa. Las herramientas digitales Agrimeteo junto a Euskalmet y la aplicación Urezta envían diariamente recomendaciones de riego adaptadas a los suelos alaveses por canales directos como WhatsApp y correo electrónico.
En el ámbito de la producción bajo cubierta, la investigación indoor y el uso de luminarias LED han demostrado mejoras de hasta el 30% en la producción hortícola comercial de calidad extra, reduciendo drásticamente el consumo hídrico a 2,25 litros por kilo en lechuga de hoja roja. Finalmente, el sector forestal alavés se beneficia de la selección de ejemplares de pino radiata con mayor resistencia genética a bandas y hongos, un trabajo conjunto con la Confederación de Forestalistas y viveros locales como Eskalmendi para asegurar la salud de los montes de la provincia de cara a los próximos años.




