Setenta puestos procedentes de País Vasco, Aragón, La Rioja, Navarra, Castilla y León y Cantabria han colgado sus ristras esta mañana en la Cuesta de San Francisco y Portal del Rey
La Cuesta de San Francisco y la calle Portal del Rey han acogido esta mañana la tradicional Feria de los Ajos, enmarcada en la festividad de Santiago, el día de los Blusas y las Neskas de Vitoria-Gasteiz. Desde primera hora, un total de 70 puestos procedentes de diferentes comunidades autónomas –País Vasco, Aragón, La Rioja, Navarra, Castilla y León y Cantabria– han desplegado su colorido particular, consolidando la cita como uno de los eventos ineludibles de la jornada.
El alma rural del Día del Blusa y la Neska
El Mercado de Ajos es una de las tradiciones más entrañables del Día del Blusa y la Neska. Junto con la Feria Agroganadera, conforma la parte más rural de la fiesta.
Desde la subida a la calle, la estampa se repite año tras año con puestos de ajos y decenas de familias, parejas y matrimonios que acuden religiosamente en estas mismas fechas a hacerse con sus productos. De hecho, muchos vendedores y compradores ya se conocen de citas anteriores, así que, más que de regateo, algunas de las conversaciones tienen mucho de reencuentro y puesta al día.
VÍDEO: Las dianas dan comienzo al Día de la Blusa y la Neska
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El reclamo de los feriantes y el aroma de Santiago
Entre los puestos se suceden los reclamos de los feriantes: “Tenéis uno por ocho, dos por quince”, “cuidado que a la vuelta ya no están”, “caballero, usted que sabe de ajos…”, “ajo rojo de Las Pedroñeras, de Cuenca; de Segovia, un kilo por cinco euros, dos por ocho”, “no pasen de largo, que empieza la feria”, “ajos limpios, seleccionados, a seis euros la malla, desde Navarra” o “como en años anteriores, los míos son los mejores”, repiten unos y otros mientras los compradores se detienen a curiosear entre los puestos.
En imágenes: Los ajos se apoderan de la cuesta San Francisco Alex Larretxi
La venta de ajos sigue siendo un buen reclamo para los productores que, por Santiago, se acercan sobre todo desde Castilla y Navarra para abastecer las cocinas gasteiztarras. El olorcillo a ajo se apodera de la Cuesta con la misma rapidez con la que se venden mallas y ristras. El trasiego entre quienes descartan el género, quienes cantan a viva voz los precios y quienes acuden a comprar es, cuanto menos, digno de ver.
Hay quienes llevan la ristra colgada al cuello y quienes prefieren guardarla en la mochila. Dos señoras, entre ojeada y ojeada a los puestos sobre las 9.30 de la mañana, comentan entre risas: “qué bueno haber venido ahora, porque después no habrá quien pase por aquí”.
En imágenes: Los ajos se apoderan de la cuesta San Francisco Alex Larretxi
Así, entre ajos, ristras y el sonido de las txarangas, la Feria de los Ajos de Santiago se prolonga hasta el mediodía con un género que, tal y como comentan los feriantes, “vuela” desde las 7.00 de la mañana, momento en el que sacan a relucir su género en el corazón de Vitoria.




